Los emprendedores no tienen miedo a
enfrentarse a nuevos retos. Mientras que las personas que poseen poco
desarrollo económico, tienen al temor, la pereza y la desesperanza, como sus
mejores amigos. Definitivamente son dos formas diferentes de actuar y ver la vida. Según como veamos al mundo, serán creados nuestros pensamientos, lo que
determinará si tendremos éxito o en su
defecto “fracaso”. De qué lado de la vida estaremos, lo determinamos nosotros,
por medio de nuestras acciones y creencias.
El valor o empeño que le pongamos a nuestras faenas, no son suficientes para
lograr riquezas si tenemos una mente pobre, es decir, diariamente pensamos en las "deudas", "en
lo poco que tenemos", "en todo lo que nos falta", pues atraeremos inconscientemente solo eso a nuestro mundo.
Existen
diversas formas, métodos y procedimientos que podemos seguir o adquirir para
cambiar definitivamente viejos esquemas que hemos recibido a lo largo de
nuestro camino, nunca es tarde para hacerlo, te propongo modificar esos esquemas y pensar en grande, para obtener el éxito.
Es
muy común escuchar “dime con quién andas y te diré quien eres”, ese
dicho tiene mucha razón, pues he comprobado que si a mi lado tengo gente
negativa, mis pensamientos serán semejantes a los de esas personas y serán el detonante para no avanzar en nuevos proyectos o para cambiar de polaridad. Por eso es preferible no comentar sobre las ideas que tenemos en mente (si las personas a nuestro alrededor, solo le ven el lado negativo a todo), porque aun sin llevarlos
a cabo, son un fracaso, pues la negatividad de nuestro alrededor termina influenciando en nosotros ("si lo permitimos"). Rodearnos de personas positivas o emprendedoras, será el empuje necesario para avanzar y alcanzar lo anhelado.
Personas que te dicen “eso es imposible”, “estás
loco(a)”, “los ricos están completos”, “para obtener las cosas hay que trabajar
duro o mucho”, son enemigos ocultos que tenemos sin saberlo. Quieres fracasar,
pues mantente con esos “amigos” ya que no te permitirán abrir las puertas del éxito. Hagamos
a un lado desde hoy a todo lo que sea menos productivo para nosotros (personas,
pensamientos y acciones), y comencemos a crecer tanto en lo personal, espiritual
como en lo profesional.
¡Adelante,
si podemos!